Programa del Buen Ciudadano Canino

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Estuve el fin de semana en un seminario de adiestramiento que se organizaba por la feria de mascotas ProPet en Ifema.

Se tocaron temas interesantes aunque lo que más me llamó la atención es el Programa del Buen Ciudadano Canino que está desarrollando la Clínica del Comportamiento Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. 

Este programa empezó en EE.UU en 1989 por el Kennel Club y se ha ido llevando a diferentes países (Inglaterra, Australia, Japón, Hungría, Dinamarca, Suecia, Canadá, y Finlandia) donde el sentido de responsabilidad hacia los animales de compañía está muy desarrollado, obteniendo un resultado muy positivo.

El Programa del Buen Ciudadano Canino  es un programa que resalta la tenencia responsable de las mascotas por parte de los propietario y los buenos modales básicos para los perros.

¿Cuántas veces uno termina sometido a los caprichos de los perros, a tirones de correa, a peleas con otros perros que hacen que no disfrutemos tanto de ellos?

Un programa de adiestramiento mejora y realza el vínculo entre el propietario y su perro. El perro disfrutará de la estimulación intelectual que le provee el adiestramiento y nosotros disfrutaremos de un perro que atiende a nuestras demandas.

Se pretende también con esto en el futuro poder incorporar a los perros en el espacio público ya que si ha obtenido el certificado de Buen Ciudadano Canino sabremos que el dueño será capaz de controlarlo. Os imagináis pudiendo llevar a vuestro perro a un restaurante, a tomaros una caña, en el transporte público?? 🙂

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Perros y gatos, buenos amigos

cat_and_dogLa primera compañera de piso de Yagua (mi primer perro adoptado en Paraguay) fue Tita, una gata adulta que encontramos abandonada.

Compartían cama y aunque ella le provocaba, Yagua nunca llegó a hacerle nada.

Si se hace una buena sociabilización, la convivencia puede llegar a ser estupenda.

Si tienes un perro y planeas traer un gato, tienes que estar seguro de que te obedece en el “sentado” y en el “quedarse”.

Pon al gato en un trasportín en tu cuarto con comida, agua y juegos en altura para que el perro no tenga acceso y en el suelo el recipiente con la arena. Y de ahí se empieza a hacer la sociabilización siempre vigilando que el perro no se sobrepase.

Una vez que el gato se ha relajado, se podrá poner un obstáculo en la puerta para el perro y que el gato simplemente saltará lo que le dará más libertad para andar por la casa.

Poco a poco se irán haciendo el uno al otro. Eso sí la comida y recipiente de arena tendrán que ser inaccesibles para el perro 🙂